Pervertir: (del lat. pervertere): 1. tr. Viciar con malas doctrinas o ejemplos las costumbres, la fe, el gusto, etc. U. t. c. prnl. 2. tr. Perturbar el orden o estado de las cosas. Existen grados y grados de perversión. Uno de los grados más altos de perversión a los que las sociedades modernas están llegando es la brutal manipulación a la que determinados poderes están llegando con el tema del terrorismo. Dos ejemplos bien claritos pueden ilustrarnos al respecto.
miércoles, 27 de diciembre de 2017
Tres razones para huir de la izquierda como de la peste
En el anterior artículo de Batiburrillo, ZP o el caos como sistema político, hubo un interviniente al que podría considerarse de buena fe pero muy mediatizado que, como argumento para rechazar lo que yo escribí, entre otras cosas llegó a afirmar lo siguiente: “las reformas sociales avanzan” (se entiende que con ZP). La verdad es que toda su anotación es para enmarcarla y orlarla de "progresía" fervorosa. A mi vez le pregunté que si la reforma social que avanza es el Plan Hidrológico, puesto que de social tiene bastante además de económico. Luego me ensañé un poquito con él, reconozco que no me encontraba en mi mejor momento, y acabé aludiendo a un comentario destinado al vertedero. Frase, esta última, por la que le pido disculpas.
ZP o el caos como sistema político
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| Un nuevo capítulo del socialismo de siempre y del que nos espera si el radical Sánchez, clon de ZP excepto en la sonrisa de bobo, llega de chiripa a la Moncloa |
Durante una buena temporada supuse que Rodríguez Zapatero no era más que un fulano relleno de falta de talento y rodeado de pretorianos afanosos a la hora de sugerirle arrebatos. En aquellos días tuve la impresión de que a ZP no dejaba de escoltarle un esbirro cuya misión consistía en susurrarle al oído: Recuerda que eres sectario. Lo creí así, sobre todo, al contemplar cómo encabezaba durante dos años las manifestaciones radicales de la izquierda y cómo sonreía festivamente, con cara de bobo y mandíbula de 'Netol', mientras sus conmilitones entonaban a coro: ¡Aznar asesino!
Incluso llegué a pensar que en el caso de haber ido escoltado por esos nobles socialistas que todos conocemos, como Redondo, Díez, Leguina o Paco Vázquez, a ZP se le podía haber llamado a subir bajo palio a los altares de la patria, donde sería honrado a causa de su amabilidad y simpatía (tan distinta a la frialdad de Aznar) y, desde luego, como consecuencia de su buen hacer en la reconciliación de los españoles. No obstante, la impresión de que nos hallábamos ante un auténtico y pertinaz cretino, perfectamente manejable por quien detenta el poder real (Grupo Prisa-Ser), se agigantó en mí el día en que apareció vestido de ZP y decidió arrinconar el apellido de ese abuelo al que idolatra, un tal Rodríguez. Y todo esto, claro está, antes de su llegada a la Moncloa.
Crónicas periodísticas: Reflejo de las dos Españas
Acabo de regresar de mi quincena sabática de primavera y lo primero que encuentro ante mis narices es un chorro de crónicas periodísticas repletas de resaca sobre el debate del Estado comatoso de la Nación. Unas crónicas, digámoslo desde el principio, donde es imposible descubrir medias tintas. Todo en ellas es o desazón cargada de pesadumbre (razones no faltan) o triunfalismo bastante irreflexivo (ellos sabrán los motivos), según sea la brisa ideológica que oree el rostro del columnista o la cuantía del estipendio concertado con el editor del medio.
José Luis Rodríguez Zapatero, el primer presidente de la democracia que es masón
Según Libertad Digital, Ricardo de la Cierva asegura tener documentación concreta sobre la pertenencia de José Luis Rodríguez Zapatero a la francmasonería. Como, quien estas líneas escribe, mantuvo durante un tiempo correspondencia con el insigne profesor de Historia, a quien además le une una gran admiración, no seremos nosotros quienes pongamos precisamente en duda la afirmación de De la Cierva en el semanario Alba.
El debate sobre el estado de la ... ¿nación?
La verdad es que ya no sabemos si somos una nación. El propio Presidente del Gobierno se ha encargado de cuestionar tan trascendental asunto en más de una ocasión. Es cierto que el texto constitucional, que tantas ganas tiene de reformar la mayoría de los partidos políticos -prácticamente todos, salvo el PP-, afirma que, todavía, somos lo que hasta ahora éramos, una sola nación. Ahora bien, desde el preciso instante en el que los “padres” del texto se dejaron meter un gol por toda la escuadra con la barbaridad antihistórica y antinacional de crear las “nacionalidades”, lo cierto es que el proceso constituyente de estas “nacionalidades” no parece tener final, para desgracia de todos los españoles, que nos levantamos cada jornada, pendientes de la boutade separatista del día. En cualquier caso, no deja de ser paradójico que se celebre un debate sobre el estado de la nación, cuando el Gobierno actual está sustentado en un partido antinacional. Cualquier médico conocería de antemano el resultado del análisis.
Los demócratas georgianos, con George W. Bush
A largo plazo, la realidad y la verdad terminan imponiéndose. Por mucha campaña demagógica anti-Bush, por mucha progresía antiyankee, por mucho mass media polanquizado y euromarxistizado… al final, los beneficiarios directos de las políticas democratizadoras de la Administración Norteamericana, conocen perfectamente los esfuerzos que George W: Bush viene realizando para extender el modelo democrático liberal por todo el mundo. Y además, lo agradecen.
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