 |
| Foto: Perry |
Carlos Bucheli i Sabater, de nombre artístico Carlston, sucedió en 1932 al prestidigitador Joaquim Partagás, fundador en 1881 de la famosa tienda mágica sita en la calle Princesa 11 de Barcelona. Yo conocí personalmente a Carlston en mi adolescencia después de lograr vencer mi timidez natural (tras varios intentos) al atreverme a entrar finalmente en su minúsculo y misterioso establecimiento, cuyas vitrinas anunciaban el descubrimiento de grandes secretos y maravillas.
Siempre me había sentido atraído por el misterio y devoraba los escasos libros que sobre la materia se publicaban por entonces. Sin embargo esa curiosidad no era consecuencia, como podría entenderse, de una temprana vocación escénica, sino más bien el fruto de mi naturaleza investigadora y deductiva, que perseguía el descubrimiento de las habilidades necesarias para convertirme en lo que yo denominaba “hombre de poder”. Carlston sabía cómo averiguar y potenciar lo que veía en su joven cliente, pues con una mirada inquisitiva y cuatro preguntas “casuales”, indagaba en mi mente desvelando y orientando mis íntimos anhelos.