lunes, 1 de enero de 2018

Demagogia esquerrista e izquierdista


La noticia es de las que dejan huella y, lamentablemente, tan real como la vida misma. Dos partidos políticos de eterna e incorregible trayectoria radical, Esquerra Republicana Contraespaña (ERC), e Izquierda hUndida (IU) han pedido un salario “universal” para todos los españoles. Renace una vieja idea de la izquierda: vivir sin trabajar o vivir del cuento, como ustedes prefieran.


La teoría política orteguiana apuntaba el siglo pasado que, sin una clase dirigente medianamente preparada, las naciones no pueden prosperar. Para nuestra desgracia, España no goza en estos momentos de esa élite política que permita a la sociedad española desarrollarse como es debido. No hace falta echar más que un vistazo al actual Gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero, el peor Gobierno desde los tiempos de Calomarde, para imaginarse lo que pueden dar de sí, el resto de rectores de España.

Vivimos en una democracia liberal parlamentaria, cuya piedra angular es la Constitución y el factor moderador, la Corona (ya no hay Monarquía, maticemos). El sistema político demoliberal permite a los españoles elegir diputados y senadores para que nos representen en dos cámaras, Congreso y Senado, espejo de la soberanía nacional. Ahora bien, en todo este esquema, tan bien diseñado en la teoría, aparecen algunos fallos de cierto calado. Por ejemplo, que los diputados y senadores a los que votan los ciudadanos son previamente escogidos por los partidos políticos, en los cuales se parapeta una subespecie humana e inextinguible llamada “mediocre”.

Sólo a los mediocres diputados de la Esquerra Republicana Contraespaña (ERC) y de Izquierda hUndida (IU) se les puede ocurrir una medida tan funesta para los intereses de la ciudadanía: un salario mínimo universal. Al leer la noticia por primera vez, por un momento nos parecía estar reviviendo las gloriosas jornadas de la Comuna de París de 1871, el octubre rojo de la Rusia de 1917 y las de la revolución de Asturias y Cataluña de 1934. La tres en una.

Alguacil - Tururúuuuuu… “¡¡¡De parte del señor Ministro…, se hace saber… que, en adelante… el proletariado gozará de una paga social… independientemente de las ganancias que obtenga por su propio trabajo... La Justicia Social, así lo demanda!!!”.

La manida manía de los manijeros maquiavélicos por manipular y marxistizar a las malacostumbradas masas…

Pero vamos a ver si nos enteramos un poco de qué va la fiesta. Gabriel Calzada, Jorge Valín y Ajopringue ya lo ha hecho en anotaciones anteriores a ésta.

1. Con el salario universal, las desigualdades se mantienen. Si un obrero gana 1.000 € y un arquitecto 5.000 €, la diferencia, 4.000 € no va a variar aunque se les otorgue un salario universal de 500 €, por ejemplo.

2. El efecto inmediato ante tamaño disparate va a ser la monumental inflación que soportará España. Los precios podrían crecer a velocidad de vértigo, hasta equilibrar la crecida de la demanda con la oferta, con lo cual, los menos pudientes, seguirían estando mal. No vamos a entrar con la segura repercusión que sobre los tipos de interés, incluidos los hipotecarios, tendría la inflación.

3. La desinversión extranjera, ya de por sí espectacular con el gabinete Zapatero, terminaría acelerando su inexorable huida de Bananerolandia.

4. El desempleo se elevaría a cifras realmente inimaginables. Si la mano de obra española es ya de por sí cara en comparación con la de otros países (China, dragones asiáticos, etc.), a ver cuánto habría que pagar a un español que recibiera una subvención estatal con la que podría subsistir por la gracia de ERC e IU.

5. Los mercados financieros reaccionan ante medidas como ésta, bajando los precios de bonos y acciones. Un ejemplo: después de que el ministro italiano planteara una salida del euro, han subido los tipos a largo en Italia, por desconfianza de que la inflación pueda ser controlada por los italianos fuera del área euro.

6. España dejaría de ser ipso facto un país competitivo. Con la mano de obra por las nubes, y en una economía cada día más globalizada, el tejido industrial español quedaría completamente destrozado. Asimismo, la productividad, si todos cobran lo mismo, quedaría, sencillamente, para el arrastre. Se quitarían los incentivos para que la gente fuera más productiva, y la productividad es la base del crecimiento económico. Derivado de ésto, la gente se iría de España para ganar más dinero a otra parte, especialmente ahora que podemos trabajar en tantos países de la Unión Europea.

El panorama sería para echar a correr. Pero no se cabreen, lectores de Batiburrillo y Redliberal. Critiquen con moderación a estos sesudos pensadores radicales camuflados en etéreas siglas, cuya nomenclatura progresista (Izquierda, Esquerra), parece querer desdibujar su faz totalitaria (comunismo y nacionalsocialismo). No se enfaden que, aunque se rían de ustedes, la calle es de ellos. Sólo ellos pueden insultar y llamar al prójimo, amenazar de muerte al adversario político, completar sus candidaturas de terroristas del GRAPO o de Terra Lliure, llenar las calles de masas envalentonadas contra guerras que suceden a miles y miles de kilómetros, asaltar las sedes de los partidos políticos que no les gustan, pasarse por el arco de triunfo la jornada de reflexión electoral, mandar a las juventudes más radicales para que acorralen a todo un ex presidente de Gobierno en un aeropuerto, rodear a los candidatos de un partido político hasta que llegue la policía, acosar en el momento de la votación a los líderes políticos de las formaciones que no les gustan…

Pobrecitos. De verdad, analicen esta noticia y guárdensela para dentro, sin aparentar rencor de ninguna clase, que Santa Josefa de Carod Rovira se nos enfada y con razón. ¿Es usted un pequeño industrial y ve que su negocio se va a ir al garete por culpa de medidas tercermundistas y bananeras como la que proponen los diputados más radicales del Parlamento? Bueno, pues sin insultar y con mucha educación, mande una carta al director de Libertaddigital exponiendo sus quejas. Pero sin hacer mucho ruido, eh.

Autor: Smith
Publicado el 16 de junio de 2005

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