martes, 27 de noviembre de 2018

Accidente en “Pijolandia”

Soraya Sáez de Santamaría, pepera de pro.

No quería reírme, sin embargo, mira por dónde,  principié con la risa tonta, sin solución de continuidad me encontré con la risa floja, para acabar riendo a carcajadas, ante la mirada atónita y un poco preocupada del gineceo, que ya pensaba que las recién terminadas entrañables fiestas, amenizadas por la inquisición socialista, valga la redundancia, habían destrozado mi sistema nervioso, de tanto cuidar el hígado y los fuelles.


Y es que yo advierto que un/una pijiprogre se pega una leche esquiando y súbito emerge el subconsciente del niño pobre que tuvo conocimiento de la existencia del deporte del esquí, hojeando los ejemplares atrasados del Hola, habitual compañía en la sala de espera del médico de la iguala, en los tiempos del tardofranquismo: “Fulanita de tal y cual, acompañada de su esposo, recibe el Año Nuevo en Saint Moritz”. Y en ese plan, mientras los hijos del proletariado disfrutábamos, por enésima vez, de la grata compañía de Raphael y Manolo Escobar. O sea, como ahora, con los  hijos segundones de los sociofalangistas de antaño, disfrutando-esquilmando la teta del "Estao".

Sí, ya sé que ahora el deporte del esquí no está vetado a los bolsillos menos pudientes y que si me lo propusiera, a la vuelta de un par de temporadas, incluso yo podría presumir de tener destrozados los meniscos, los ligamentos internos y externos cruzados de las rodillas, en la base de datos gráficos de la Seguridad Social, capítulo de caidas idiotas, sufridas por imbéciles y un par de gigas de fotografías colgadas en el feisbuk, haciendo el canelo. 

Pero no es el caso  cambiar de costumbres a esta edad, habiendo otras más placenteras: como el ibérico a 20 euros el kilo, hasta que a los chinos les dé por joer la marrana, nunca mejor dicho, el puterío a 30 y el kilo de carabineros a 40, que no sólo de pan vive del hombre y que la Viña del Señor está para disfrutarla. Pagando de tu bolsillo, claro.

Lo cierto es que esta chica (Soraya) no tenía  ninguna necesidad de poner a su partido - ahora que parece que llega su turno de vaciarnos los bolsillos- en trance de tener que buscar aprisa y corriendo un portavoz de la cosa, que ora aguante las embestidas de Rub-Alkaaba, ora sus requiebros.

No obstante, siempre ha habido clases, hasta en las desgracias. Porque ya me dirán si es lo mismo irte a hacerle compañía a San Pedro, por causa de un bastonazo, que por causa de un batacazo en helicóptero o de un atentado islamista en las antípodas, del que te salvas a golpe de calcetín. De ahí que Esperanza sea nuestra líder natural y Sorayita se tenga que conformar con acompañar en el ronquido a Don Mariano “¿dónde coño estás?”.

Autor: Carlos J. Muñoz
Publicado el 7 de enero de 2011

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