viernes, 31 de agosto de 2018

Los catalanes inician la autodefensa

Mossos d'Escuada: Un ejemplo claro de fuerza pública al servicio del poder político.

Cuando la justicia o sus brazos ejecutores permanecen rodilla en tierra, prestos todos al silbidito del poder político, las causas legítimas adquieren un nuevo derecho: el empleo de la fuerza privada con vistas a la disuasión del abuso. La frase, un tanto críptica, en términos más comprensibles viene a significar que cuando el derecho ha desaparecido es lícito que el agraviado se tome la justicia por su mano, siempre que sea proporcional, o ponga los medios para ello, lo que no es algo distinto a la autodefensa. Uno de los derechos esenciales de cualquier ciudadano que viva en el mundo libre, es decir, no comunista, es el de la propiedad. 


El párrafo anterior está referido a una situación de ausencia de derecho —una más entre tantas— que viene dándose en Cataluña, región donde todo radicalismo tiene su asiento y en la que el movimiento okupa campa a sus anchas como consecuencia de la simpatía interesada que el consejero de Interior, el comunista Joan Saura, dispensa a los asaltantes de viviendas y otras fincas, a los que les permite, mediante la dejadez que impone a la policía autonómica, despojar a los legítimos propietarios del uso que crean conveniente darle a esas fincas.

Pues bien, como la fuerza pública practica la dejación de funciones atendiendo a consignas políticas, que es el caso exacto de los Mossos d’Escuadra en Cataluña, el propietario catalán ha comenzado a reclutar su propia fuerza represiva. Hoy, el diario El Mundo, nos ofrece este titular: “Propietarios barceloneses contratan a 'matones' para echar a okupas de sus pisos”. Una reacción más que comprensible visto el escaso interés que Saura demuestra para que se cumpla la ley. ¡Qué no habrán intentado antes los propietarios de viviendas ocupadas, como para decidirse ahora a contratar matones! Ya lo dijo el clásico: “Donde falta la fuerza, desaparece el derecho; donde aparece la fuerza, el derecho empieza a resplandecer”.  

La moraleja de esta noticia no puede ser más triste: Cataluña, otrora tan avanzada en cultura e innovación respecto al resto de España, ha pasado hoy en día a liderar el radicalismo, el catetismo y la práctica de la ilegalidad en sus instituciones. Luego no es de extrañar que también surja el matonismo y quizá, solo quizá, algún día recuperen en Barcelona el pistolerismo de los años veinte, causa principal del golpe de Estado de Primo de Rivera, no lo olvidemos.

Autor: Policronio
Publicado el 9 de septiembre de 2008 

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