miércoles, 7 de marzo de 2018

Una cesión con trampa, cartón y desvergüenza

Han debido de transcurrir casi dos décadas de las primeras reclamaciones, a partir de que Roma fallara a favor de la restitución de los bienes, para que una parte importante de ellos volvieran a Sijena. Quedan pendientes los murales situados en el Museo Nacional de Cataluña, cuya devolución no será nada sencilla.

La Generalidad de Cataluña autoriza la devolución de las piezas de arte sustraídas hace años, que se hallan depositadas en Lérida, al obispado de Barbastro. Debo de reconocer que cuando he leído la noticia casi me he alegrado, porque representa que al menos una vez estos nacionalistas acceden a devolver lo que no es suyo. Sin embargo, adentrándome en el texto, advierto que la Consejería de Cultura pone una serie de condiciones para su retorno a Aragón: Unidad de la colección, creación de un Órgano de gestión donde estén representadas las dos partes, con carácter ejecutivo y decisorio, y una política conjunta de itinerancia. Hablando en cristiano, la Generalidad catalana, a través de su departamento de Cultura, quiere controlar de un modo ejecutivo cómo, dónde y cuándo se instala la colección en disputa y los períodos de tiempo que deberá ubicarse en Lérida.


Se imagina alguien que esto mismo hubiese sido aplicado al expolio del Archivo Nacional de Salamanca. Cabe suponer que los capitostes del Tripartito hubiesen aceptado que la mitad del tiempo se depositasen los legajos en la ciudad castellana y la otra mitad en Barcelona. Sería creíble la creación de un Órgano regulador en el caso salmantino, con la anuencia de todas las partes, que velase por la integridad de un archivo tan importante como el de la Guerra Civil Española. No, nadie puede imaginar nada así y mucho menos si la decisión debía corresponder asumirla a unos nacionalistas que nunca tienen suficiente con nada ni son capaces de entender que haya algo distinto a su santa voluntad. Es vergonzoso que una vez más nos situemos ante la ley del embudo. ¿Cuándo aprenderemos a despreciar el nacionalismo con la intensidad necesaria? 

Como respuesta, el obispo de Barbastro reclama la entrega inmediata de los "Bienes de la Franja" y rechaza la propuesta catalana. No podía ser de otro modo puesto que las diversas resoluciones eclesiásticas —que no políticas—  que se han ido produciendo hasta ahora le han dado la razón a sus legítimos propietarios. Me temo que el asunto acabará en los tribunales de justicia, pues no de otro modo veo yo que los actuales detentadores decidan entregar sin condiciones las obras de arte. 

Publicado el 11 de abril de 2006

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