lunes, 5 de marzo de 2018

Sobre la II República (Primera parte: génesis)



El torticero enfoque moralista, o la desmemoria histórica

A menudo, los lectores próximos a posiciones socialistas-marxistas argumentan sus intervenciones sobre la Guerra Civil Española —lo que sirve perversamente a sus objetivos partidistas— desde la premisa de que ésta fue el fruto de una insurrección militar fascista contra un gobierno democrático legítimo. Así, podemos leer comentarios en estas páginas de Batiburrillo que se sustentan en tales ideas y que vienen a decirnos que los que combatieron contra el dictador “lucharon por lo que ahora tenemos”. Otro dice que: “los militares fieles a la República sí lucharon por la democracia”. Otro más: “ZP presume de abuelo lealista (SIC)”. O bien, en otra ocasión: “Franco hizo una cosa muy, muy, muy mala y muy ilegal” (1)


Tal situación no solamente se da en esta bitácora, sino que es un tic que se recoge en multitud de argumentos y comentarios de los políticos, además de en numerosas obras de historiadores y artículos periodísticos. Y todo ello se extiende como la pólvora. Son argumentaciones frente a las cuales quien discrepa ha de hacerlo con cautela y desde posiciones a la defensiva, porque los que las utilizan lo hacen muy a menudo imbuidos de una aureola de verdad suprema, y se supone que en conciencia defienden el bien sobre el mal, las libertades contra la tiranía, y ¿cómo se va a poder estar en contra de esos conceptos? De hecho, nadie está en contra de semejantes conceptos.

Entonces, ¿cómo reclamar que hay que oponerse a esas tesis y rebatirlas? Es sencillo, la premisa de la que parten es errónea. Basan sus argumentos en una falacia: El hecho de que la II República fuera un régimen democrático legítimo, algo que intentaré desmontar en este modesto artículo. Cuando se demuestra que la afirmación no es cierta, la guerra civil deja de ser ese mito de “buenos contra malos” que últimamente invade los discursos de los políticos de la izquierda, quienes de modo absurdo llaman “memoria histórica” a la manipulación chapucera de la Historia.

La génesis de la República de 1931, o los sables están requetebién si son a mi favor

Si para cualquiera de nuestros colegas progresistas, que tanto animan los blogs, fue una indignidad la actitud de unos cuantos salva patrias que ayudados de ciertos militares atentaron contra el orden establecido para imponer el suyo, la misma actitud debería tomar contra los militares del 31, puesto que apoyaron a los políticos republicanos para atentar contra la monarquía, tan legal y tan establecida como la República en el 36, quizá mucho más. ¿O acaso se justifican unos sables y otros no? Pues bien, la República intentó no una vez, sino por dos veces el golpe de estado militar.

La primera, en una sublevación que tuvo lugar en Jaca en diciembre del 30, por el capitán Galán y sus hombres, que fracasó —probablemente desbaratando un plan militar más amplio— y cuyo resultado fue la muerte de una decena de hombres a mayor gloria de la futura República, que ensalzó al personaje como protomártir republicano.

La segunda, un día después de fusilados los sublevados de Jaca. Se trató de una rebelión de la aviación en el aeródromo de Cuatro Vientos, protagonizada por un hermano de Franco, Ramón, que junto con otros aviadores republicanos se apoderaron de algunos aparatos y sobrevolaron Madrid con la intención de bombardear el Palacio Real, propósito que no llegaron a realizar. La República, una vez instaurada, premió la gesta de Ramón Franco y le nombró Director General de Aeronáutica. Solamente por tales actitudes, podría ponerse en entredicho la legalidad de la propia génesis republicana. Pero aún hay más.

Tras los fracasos de la vía militar, vino la manipulación política y ésta fue más exitosa. Celebradas unas elecciones municipales —que perdieron los partidos republicanos, por cuanto los más votados fueron los monárquicos—, algo que nada tiene que ver con un plebiscito destinado a cambiar el régimen, se creó un vacío de poder puesto que el rey, temeroso de un levantamiento popular, salió corriendo de España y así se proclamó la República, “democráticamente”, “ganando” unas elecciones por el método esperpéntico de dar validez sólo a los resultados de los escrutinios allá donde les fueron propicios. Un comportamiento, como luego veremos, fruto del contubernio denominado “Pacto de San Sebastián” y que fue desgraciadamente habitual en esos políticos tan falsamente respetuosos con los designios del pueblo. De hecho, hoy es preciso presuponer los resultados de aquellas elecciones, ya que fueron secuestrados por las “autoridades” republicanas (2). Lo que constituye una situación de gravedad impresionante que nos hace darnos cuenta de la catadura democrática del régimen en ciernes.

Y así se instaura en 1931 la Segunda República en España. No democráticamente, puesto que no hubo plebiscito para cambiar el régimen; no por el apoyo popular, puesto que las fuerzas que apoyaban la República habían perdido las elecciones municipales que determinaron su origen; ni de manera pacífica, puesto que se apoyó en el clima creado por dos intentonas de golpe de estado militar y la presión de los incontrolados en la calle.

Autor: Pedro Villa Isorna
Publicado el 5 de abril de 2006

(1)
 Batiburrillo. VIVIR A COSTA DE FRANCO… 
6 | Javier   Febrero 21, 2006 09:26 AM 
“Es normal, ¿no? Esa gente arriesgó, unos la espalda y otros la vida, en la lucha contra el general-dictador. O dicho de otra forma: lucharon por lo que ahora tenemos. Son pequeños héroes que se adelantaron en el tiempo y defendieron como pudieron unos ideales que en 1977, y siguientes años, se demostraron como el sentimiento elegido por la población”.

10 | Javier   Febrero 21, 2006 10:33 AM 
“3. Los militares fieles a la República si lucharon por la democracia.”

Batiburrillo. EL ABUELO DE ZAPATERO 
28 | Javier   Febrero 21, 2006 09:38 AM 
Aznar presumía de abuelo franquista, Zp presume de abuelo lealista... cada uno presume de lo que tiene o tuvo.”

5 | Javier   Febrero 21, 2006 09:51 AM 
Franco hizo una cosa muy, muy, muy mala y muy ilegal, que llevo a la Nación a una guerra en que murió mucha, mucha, mucha gente y que hizo que España se quedase anclada en el pasado durante mucho, mucho, mucho tiempo.”

(2)
Libertad Digital. Pío Moa. Las elecciones del 12 de abril. “Una visión crítica sobre la República y la Guerra Civil”. 
“En fin, veamos a Ricardo de la Cierva, incomparablemente más fiable pese los intentos de erradicarle de la universidad por parte de sus inferiores: La prensa del 14 de abril publicó un primer avance de resultados  [que] arrojaba  22.150 concejales monárquicos y 5.775 republicanos, lo que significaba una abrumadora mayoría de concejales monárquicos. Sin embargo, estas cifras sólo equivalen a un poco más de la cuarta parte  de los concejales elegibles. ¿Qué sucedió con los demás? La república nunca lo comunicó oficialmente; y una elección en la que no se comunican los resultados no es, evidentemente, democrática. Ni Bennassar ni Beevor, ni ningún historiador de izquierdas que recuerde ahora,  señalan este punto crucial, buen indicio del rigor dominante en esa historiografía”.

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