![]() |
| 1931-2006, 75 aniversario de la II República española. Una etapa de infamias, atropellos y asesinatos destinada al más profundo de los olvidos. |
Hoy es el aniversario de la Segunda República. ¿Debemos celebrarlo? En mi opinión es un disparate celebrar uno de los períodos más trágicos de nuestra historia. Fueron cinco años a cuál más desastroso que además dejaron sembrado un pozo de cizaña aún por recogerse. Gracias a los irresponsables cosecheros de la izquierda que hoy padecemos, que en lugar de echarle tierra encima a la mala simiente de aquella época tratan de abonar para que se acreciente, nos estamos volviendo a adentrar a marchas forzadas en las dos Españas. No solo existe ya una división generalizada entre izquierdas y derechas, sino que la rivalidad regional comienza a despuntar con extremada crispación y el separatismo cada vez cuenta con más seguidores enardecidos.
Veremos cómo acabará esto, porque la derecha, tradicionalmente poco vehemente ante la agitación insensata y continuada de la izquierda, acostumbra a reaccionar con excesiva dureza cuando ya se le han hinchado las narices de tanto aguantar meses y meses, a veces años, de radicalismos izquierdistas y separatismos pendencieros. Dos no se pelean si uno no quiere, pero ese uno, que posee sentimientos como el que más, no siempre ofrecerá la otra mejilla al mismo tiempo que contempla espantado cómo le van destruyendo todos sus valores tradicionales. Siendo el principal de ellos la unidad de la patria.
Harían bien los radicales que ahora nos gobiernan en pensarse hasta siete veces si les conviene o no seguir por el mismo camino del todo vale. Un todo vale en el que se incluye otorgarle a ciertas regiones unos estatus confederales, algo nada acorde al sentir de la ciudadanía y que se está elaborando como respuesta al chantaje continuado que recibe un Gobierno de cobardes, el cual prevé autorizar esos límites confederales, además de por la puerta falsa, mediante mayorías que en ningún caso rebasará el 54 %, tanto en el Congreso como en el Senado. Harían bien, asimismo, en pararse a pensar durante una larga temporada si postrarse de rodillas ante una banda de criminales que no cesa de poner condiciones es lo que más les conviene a ellos como gobernantes. Porque de ahí, a acabar en el banquillo de los acusados como reos de alta traición no hay más que un paso. Y ese paso quizá lo den en el momento en que cumplan una de las condiciones irrenunciables de la ETA: La entrega de Navarra.
Y sobre todo harían bien, y es un comentario que parece oportuno en Semana Santa, en no querer volver a las andadas de una etapa republicana que se caracterizó por el odio y la violencia hacia la Iglesia católica, con miles de religiosos asesinados a capricho y centenares de iglesias y conventos asaltados o incendiados, además de la expulsión de órdenes religiosas y la prohibición de la enseñanza en colegios cristianos. Etapa desgraciada en la que incluso se impidió la posibilidad de pasar el cepillo a los fieles en las iglesias, en algunas de las cuales se efectuaron sacas indiscriminadas a la salida de misa —niños incluidos— y posteriormente se asesinó a esas personas tras hacerlas pasar por la checa. Sí, harían bien en tener todo eso en cuenta y en no considerarlo ni siquiera como la última de las fases en esta alocada carrera republicana que claramente pretenden imponernos al clásico modo izquierdista, es decir, mediante hechos consumados que no figuraban en sus programas electorales ni se atreverán a someterlos en referéndum a la consideración de la ciudadanía.
No, la República que reivindica gente tan necia y maliciosa como Zapatero, no es el régimen ideal sino para acabar de nuevo en una guerra civil, porque la II República nació, vivió y murió enfrentando a media España contra la otra media. Pero no por el hecho de que se pretenda una república deja de ser ideal, que a fin de cuentas el Borbón es un mero florero y al modo republicano se rigen algunas de las naciones más libres y prósperas del mundo. No, la república no puede molestar a nadie no fanatizado siempre que ésta sea verdaderamente democrática, lo que de verdad molesta, oprime, duele, hiere y asesina es la sectaria y violenta república que hoy se reivindica y que emularía la desgraciada etapa 1931-36.
Publicado el 14 de abril de 2006

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comentarios moderados.