miércoles, 7 de marzo de 2018

Catalanidad calculada

El cine en catalán, que cosecha notables índices de fracaso comercial, es uno de los sectores más subvencionados por el régimen nacionalista catalán, que entrega dinero de los ciudadanos incluso al cine porno, siempre que se gima en catalán.

Después de la redacción de un Estatuto que ha marginado deliberadamente (Pacto del Tinell) a un importante segmento de la población a la que también le reglamentará sus vidas, se ha clasificado a los habitantes de Cataluña en dos grandes grupos: 1. El 90% de los catalanes, gente de bien que quieren el Estatut y que aman su cultura e idioma. 2. El resto, los insolidarios que no quieren el amado texto que salió de nuestro Parlament y renuncian a fajarse en Madrid por los derechos seculares de nuestro pueblo. Son los “botiflers” que hacen el caldo gordo a los mesetarios, son la derechona reaccionaria que no entiende que los tiempos han cambiado y que la vieja idea franquista de la España, una-grande-libre, ha dado lugar a una nueva Comunidad Plural de Naciones Libres.


Por todo ello, el presidente Rodríguez no entiende que en el referéndum que se aproxima, vaya a pedir el voto negativo una fuerza autodenominada de progreso y separatista (ERC), “¡si los que van a pedir el no, son Zaplana y Rajoy!”. Pero la conveniencia o no del próximo Estatut, su catalanidad, para ERC no se mide por el respeto a nuestra identidad como pueblo, ni se mide como el reconocimiento “nacional”. Al final los catalanes miramos lo que más cariño nos motiva; “la pela”. El Estatut ilusiona si la bolsa sona, y el recorte en la capacidad de financiación y la no entrega del Aeropuerto del Prat, son las razones que esgrimen los republicanos para su no. Al final, la pela es la pela.

En este orden de cosas, Conrad Son, afamado artista polifacético, productor, director y actor de películas porno, cantante y guitarrista, un gran hombre del renacimiento, ha obtenido la lógica subvención para traducir al catalán su última creación “El mar no es azul”, para que los jadeos y gemidos de sus fogosas actrices tengan el conveniente acento de la lengua de Espriu. Una subvención defendida por el Sr. Bargalló. 

Esto quiere decir que gracias a nuestros políticos podremos regocijarnos viendo las excelencias del porno en nuestro amado idioma, sin la necesidad de traducir mentalmente a nuestras admiradas conejitas. Don Conrad, declarado catalanista y votante de ERC, filma sus cintas en el idioma “sespiriano” (to be or not to be) para aprovechar la comercialidad que le da el inglés, con actrices nórdicas que deben ser más de su gusto y del gusto del gran público europeo que nuestras pubillas. Pero restituye esta falta, eso sí, con ayuda de fondos públicos, traduciendo a nuestra lengua “propia” los orgasmos extranjeros.

Quizá sería más catalán, desde el punto de vista del sentimiento, que el bueno de Conrado rodara sus películas con catalanas cachondonas, que gritaran con nuestro Nacho Vidal, con nuestro acento, con nuestra lengua y luego, para mejor vender su producto allende nuestras fronteras, lo tradujera al inglés. ¿Por qué no lo hace así?, porque no hay políticos ingleses dispuestos a facilitarle el dinero de los ingleses al señor Son, para que traduzca sus películas, lo que significaría que el buen director tendría que costeárselo de su bolsillo... 

¿Entienden ustedes ahora el gran sentimiento catalanista de este insigne votante de ERC? ¿Entiende ahora a ERC, señor Rodríguez? Tanto nos quieren estos señores, que usan nuestro dinero para darnos gustirrinín. Esa es la Catalanitat calculada de Esquerra.

Autor: Pedro Villa Isorna
Publicado el 6 de abril de 2006

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