sábado, 27 de enero de 2018

La Secta jamás se rinde

Pedro Escobal (Perico), futbolista del Madrid en los años 30, en su casa de Nueva York en el año 2000, con 97 años. Falleció a los 99 años y dejó un libro de memorias que podría resumirse en una frase: ¡Aznar asesino! Por supuesto, el diario La Bola, a veces conocido como El País pero solo cuando habla de deportes o la Bolsa (y no siempre), le hizo gustosamente el juego a Perico y nos lo presentó en 2005 como un martir de... 99 años. Vamos, como ese otro ídolo de La Bola, un tal Carrillo. ¡Eran los tiempos de la Ley de Memoria Histórica!

En un nuevo episodio vergonzante de la “memoria histórica” que la Secta desea rescatar con el propósito que todos conocemos, el diario El País nos ofrece hoy (año 2005), nada menos que en la primera página de su edición digital, la historia de Perico, un futbolista que, según se dice, estuvo condenado a muerte por los franquistas. Luego se añade que el tal Perico logró escaparse de la prisión, donde al parecer lo torturaron, y abandonó España. Perico vivió hasta los 99 años en Estados Unidos, donde logró un puesto de trabajo nada despreciable y mediante el cual probablemente hubiera podido costearse con creces más de un viaje a su patria. Perico dejó escritas unas memorias en las que, según El País, pueden leerse algunos párrafos similares a este: “Escobal [Perico] fue testigo de "las sacas", fusilamientos que se practicaban, sin lógica aparente, todas las noches. Supo que su nombre figuró en dos de esas "sacas". En otras dos ocasiones formó parte de un convoy de la muerte, "pero, en el último momento [qué casualidad], le hicieron regresar al camión".


No tiene límite la perseverancia de la Secta a la hora de machacarnos con asuntos que deberían ser olvidados en aras a una reconciliación deseable. Con independencia de que Perico cuente la verdad de lo sucedido en su momento, es evidente que prefiere omitir los motivos por los que tuvo que mantenerse exilado durante tanto tiempo de España. Soy de los que opinan que el franquismo, con todos sus errores y crímenes que igualmente debemos reconocer, la mayor parte de las veces aplicó la ley a quienes previamente la habían infringido mediante horrendos crímenes y asesinatos. Se sabe, porque hay estudiosos que nos lo han contado, que las “sacas”, torturas y fusilamientos fueron mucho más propios del Frente Popular que del franquismo. Sin ir más lejos, en la Hoja informativa de “Los Caídos de Paracuellos del Jarama”, pueden leerse comentarios en tal sentido:

–¿Cuántos clérigos y laicos –por su condición de católicos— fueron asesinados en la Guerra Civil?

–El número de sacerdotes y religiosos es cercano a los siete mil, es decir, muchos más fusilados en números absolutos (no digamos ya proporcionales), que los miembros de cualquier otro colectivo, ya formaran parte de un sindicato, de un partido o de la masonería. Por lo que se refiere al número de católicos, por el simple hecho de serlo, es más difícil de calcular, pero estaríamos hablando, sin ninguna duda, de una cifra muy superior.

–¿Es cierto que sólo en Madrid el número de asesinatos superó a los de la dictadura de Pinochet?

–Sin ningún género de dudas. El número de asesinados por las checas de Madrid superó ampliamente los doce mil –ésos son los nombres incluidos en mi libro– y pudo incluso rebasar la cifra de quince mil.

Claro que, a este otro asunto de las checas y de los asesinatos múltiples, El País no parece muy dispuesto a prestarle ninguna de sus primeras páginas. El historiador César Vidal, que es quien concede la entrevista, no habla de nadie que estuvo a punto de ser fusilado y luego llegó a los 99 años. Vidal nos habla, con nombres y apellidos, de miles de torturados y asesinados “sin lógica aparente”, un término usado por Perico y del que se deduce que para determinadas torturas y asesinatos sí existe la “lógica”. Uno se pregunta, ¿no pescarían a este pájaro de Perico por ser de los que usaron algo más que la lógica? De acuerdo, no es muy ético pensar en el “algo habrá hecho”. 

Pero alguien que no se atreve a volver a su país en tantísimos años, salvo una breve estancia en el 74, cuando afirmó: "La decencia había desaparecido en España", y contando con los medios apropiados para hacerlo, en mi opinión no debería de tener la conciencia muy tranquila, y eso sí resulta “lógico” deducirlo. Porque si en el 74 no había decencia en España, está claro que el concepto de decencia de Perico se sitúa en la España de antes de 1936, cuando se afilió a la Izquierda Socialista de Azaña y vivió (acaso participó en) mil y un episodios de "decencia pura". 

Artículo revisado, insertado el 24 de octubre de 2005 en Batiburrillo de Red Liberal

PD: Seguimos en las mismas de siempre. Aznar asesino, Perico víctima. Y así hasta el infinito o hasta que la derecha liberal aprenda el uso de la contra propaganda con la que neutralizar esas asquerosas y repetitivas consignas izquierdistas de las que viven tan a gusto cuando es la propia izquierda la que gobierna. Si bien, curiosamente, cuando gobierna la derecha incrementan la propaganda a modo de chantaje al Gobierno, en una especie de "Dame lo que te pido o no pararé hasta echarte del poder". A lo que la derecha, confiada y panoli como siempre, suele acceder en parte. Lo que no impide en absoluto que la izquierda machaque cuanto pueda para volver a la poltrona. Es un bucle que lleva así unos 38 años y lo que te rondaré morena.

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