martes, 26 de diciembre de 2017

El Presidente republicano-juancarlista


Los españoles tenemos la suerte de tener un presidente del Gobierno que puede desafiar todas las leyes de la trigonometría. En este caso, nos referimos concretamente a la milagrosa capacidad que tiene para cuadrar círculos. Con casi toda probabilidad, ustedes no podrán cuadrar un círculo, pero, en cambio, el Presidente del Gobierno, Republicanez Zarzuelero, sí.


Este domingo, Republicánez Zapatero se fotografiaba con algunas decenas de republicanos en Mauthausen. Banderas de la II República Española y las esteladas de la República de Cataluña adornaban el fondo sobre el que Republicánez se declaraba antinazi, antifascista y todos los antis que figuran en el diccionario de la Academia… menos “anticomunista”. ¿Anticomunista hemos dicho? Uh, vade retro… El Presidente apareció con el rostro más desencajado que nunca, haciendo las veces de Largo Caballero. El discurso presidencial de corte republicano-jacobino, se lo condensamos en tres palabras: “Grrrrrr - ¡Guau, guau, guau!”. Antifascismo y republicanismo de la mano, una vez más. ¡Qué original! Vuelve el Frente Popular para hacer honor a la historia rosa del PSOE contada por maese Guerra en TVE.

El lunes, Rodríguez Zarzuelero felicitaba a S.A.R. el Príncipe Felipe de Borbón y Grecia y a S.A.R. la Princesa Leticia Ortiz Rocasolano. Porque aquí, ya saben: sonrisas y “talante zapateril” para todos: para republicanos y monárquicos, para etarras y esquerristas, para las civilizaciones árabes y para las comunistas… sonrisitas para todos menos para ese grupúsculo minoritario nacional que representa el Partido Popular. España es una nación rica y variada en grupos sociales, políticos y religiosos. Tengan en cuenta la amplísima mayoría que representan los independentistas de Cataluña, los radicales vascos, monárquicos, republicanos, árabes, partidarios de la dictadura del proletariado… Uno circula por cualquier localidad española y lo primero que se encuentra son republicanos, monárquicos, esquerristas… de todo menos gente del Partido Popular.

Por si alguien no ha advertido todavía la descarada maniobra socialista, nosotros se la explicamos: Republicánez Zarzuelero quiere una república jacobina coronada envuelta en una Constitución en la que, naturalmente, no quepan el PP ni las ideas de éste, como en su día no cupieron en la II República ni los católicos, abrasados por el sectarismo oficial, ni los conservadores, acosados por la marea revolucionaria. Marea revolucionaria que, si ahora la prefieren llamar “reformista”, por si no se han dado cuenta, ha alcanzado de pleno a la Casa de Borbón. La propuesta de reforma constitucional en la que se cambian los derechos sucesorios es un dardo republicano envenenado de incalculables consecuencias que puede suponer a la larga el final de un sistema, el monárquico.

En alguna ocasión nos hemos definido como liberal-conservadores. Creemos en el liberalismo y en el patriotismo. Creemos que lo importante es, por supuesto, el contenido y no el continente, y si la Libertad y España están a buen recaudo con la Monarquía, con ella estaremos. En caso contrario, por nosotros, que venga la República. Los jenízaros reformistas han llegado hasta lo más alto, hasta la Corona. Juan Carlos verá si va a continuar con la política de sonrisitas que él también ha llevado desde que Franco le pusiera en el Trono. Él verá. Hasta ahora, España era la más perjudicada. No ha habido día, semana, mes o año en los cuales, las hordas desintegradoras, disfrazadas de federalistas o sencillamente separatistas, no hayan avanzado posiciones. En adelante, la Corona, también empieza a estar en juego. Republicanos y reformistas van a por la Casa de Borbón. ¿Habrá de una vez por todas, una reacción institucional adecuada ante tanto desmán? ¿Es que ni los más afectados se están dando cuenta de lo que realmente está pasando?

Los liberales queremos que en España haya un sistema político tan consolidado como el de los EEUU (republicano) o Inglaterra (monárquico). En estas naciones, la fortaleza del régimen es parte esencial de la fortaleza del liberalismo y de la democracia. De momento, España es una Monarquía parlamentaria. Si la Corona demuestra estar a la altura de las circunstancias, al lado de ella habrá que estar. En caso contrario, no formaremos parte precisamente del piquete de alabarderos que defiendan las últimas estancias del Palacio de la Zarzuela. Estaremos de la mano de la Libertad y de España y de quienes defiendan rotundamente estos principios. La pregunta es si Juan Carlos I y Felipe VI están decididamente de nuestro lado o del lado de los falsos reformistas y verdaderos reventadores de la actual Constitución. Ha llegado el momento de dejar de sonreir a todos.

Autor: Smith
Publicado el 10 de mayo de 2005

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