jueves, 28 de diciembre de 2017

De desatino en desatino: la “floristería”, Cuba y el Fondo de Cohesión


La diplomacia es uno de los puntales por los que cualquier Gobierno moderno que se precie tiene que velar. Desde tiempos de los Reyes Católicos, y debido a la expansión Mediterránea, Europea y Americana, España se esmeró especialmente en la elección de los encargados de representar los intereses nacionales más allá de nuestras fronteras. Los Estados solventes y eficaces dan mucha importancia al mantenimiento de una línea diplomática internacional coherente y sin vaivenes. La seriedad en estos casos es importante. Los países serios suelen huir de aquellos otros que conforman coaliciones en una guerra, para, cuando las cosas se ponen mal, marchar escopeteados de la región en conflicto.


Miguel Ángel Moratinos se ha convertido en un personaje de leyenda. Cuando un ministro de Asuntos Exteriores comete un error, se le pasa la factura correspondiente y punto. Cuando los errores son numerosos y abultados, se le suele retirar del cargo. Cuando el encargado de Asuntos Exteriores de un país no acierta ni por error, a la par que tiene la habilidad de mantenerse al frente del Ministerio, indudablemente estamos ante un personaje de leyenda. Si Rodríguez Zapatero mantiene a Moratinos toda la legislatura, dudamos que exista algún historiador, que en posteriores siglos logre extractar los vectores de la actual política internacional del gabinete tancredil.

Los últimos “capítulos de nuestras andanzas internacionales” (abreviemos: "desatinos") son suficientemente ilustrativos de la pendiente por la que José Luis Rodríguez Zapatero está arrastrando la imagen de España. ¡Menuda imagen la que estamos proyectando!

Dice Moratinos que todo el follón montado por los desplantes de Carodetxe en la visita de la comitiva de la Generalidad a Israel se deben a unos fallos entre los funcionarios y la floristería encargada confeccionar la corona floral: hubo “una serie de incidentes no voluntarios, errores de floristería y de organización”. Y aquí, una de dos: o Moratinos es tonto o Moratinos se cree que los demás somos tontos. Si verdaderamente, la culpa de las bufonadas montadas en Israel por la esperpéntica comitiva encabezada por Maragalletxe y Carodetxe, la tienen unos funcionarios y una triste floristería que confundió las banderas de España y Cataluña, créannos, amigos lectores, que el destino del mundo puede terminar en manos de cualquier repartidor de pizzas que aparezca por la entrega Casa Blanca y confunda la salsa de tomate con la de curry.

Pero no acaban ahí las últimas hazañas moratinescas. Resulta que Fidel Castro tiene a Miguel Ángel Moratinos como su auténtico valedor en la UE. Defender los intereses de España, no lo hará precisamente bien Moratinos; ahora bien, defender los intereses de Cuba en Europa, ni Metternich. Por otra parte, estos días, Moratinos está consiguiendo algo bastante difícil: que dos países socialistas, Alemania e Inglaterra, eviten que España logre una prórroga del Fondo de Cohesión después de 2006, así como de que se beneficie de cualquier privilegio económico en el próximo marco presupuestario. ¿Se acuerdan de los magníficos refultados que nos iba a dar el talante en la UE? Cedíamos soberanía y perdíamos peso en Europa, a cambio de ganar voluntades. Pues ya se ve... Lo dicho, todo un personaje de leyenda.

Autor: Smith
Publicado el 24 de mayo de 2005

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