sábado, 27 de octubre de 2018

Los carroñeros quieren adoptar a Bambi


No es posible creer, porque va en contra de la naturaleza de los carroñeros, que esos animalitos que viven de los despojos hayan decidido de repente adoptar a Bambi. No es posible creerlo, y no lo creo, por más que Durán Lleida haya sido uno de los acompañantes al ‘desayudo de oración’ del ‘Adolescente’ que vive en la Moncloa. Digo vive, y digo bien, porque mandar es otra cosa más seria, sobre todo si se hace bien, y gobernar es una actividad inalcanzable para el sujeto aludido, como se ha venido demostrando durante los últimos seis años, en los que no hay realización del tipo que sea que no haya resultado maltrecha o arruinada. 

Otro síntoma de hundimiento


La farsa zapaterina no aguanta ni un telediario más y las ratas lo han entendido perfectamente: van abandonando un barco que acabará como el de la imagen.

Que un estandarte del  más rancio, nunca mejor dicho, pijiprogresismo se atreva a levantarle la voz al gobierno en general y a la Chacón en particular constituye un claro síntoma  de hundimiento definitivo. 

Autor: Carlos J. Muñoz
Publicado el 7 de febrero de 2010

La Roja desprecia el mérito

Víctor Valdés
O sea, que en esta España a punto de dejar de ser católica, por los siglos de los siglos, todavía es un mérito que a uno le llamen San Íker. Nación de meapilas.

En la España de Zapatero, que no es España ni es nada, todavía se salvaba La Roja, como símbolo y aglutinador de ciertos anhelos de grandeza, en medio de la crisis institucional que nos asola, crisis moral que nos envilece y crisis económica que nos arruina.

Sólo La Roja fue capaz de hacer de la Bandera de España un símbolo, a exhibir sin vergüenza por estos indeseables que no han dudado en bendecir la puesta de la Nación en almoneda y que para referirse a ella no han tenido por menos que inventar vocablos, a cada cual más obsceno y despreciable, con tal de no pronunciar su bendito nombre.

¿Y la foto con Obama?

ZapaObama en "Oración".

No parece que el magno acontecimiento 'planetario' que nos anunciara en su momento una fascinada Leire Pajín vaya a ser excesivamente fructífero; al menos a la hora de producir gloriosas instantáneas, que es al final lo que realmente importa a los políticos que, como Zapatero, basan su ejecutoria en la imagen y la propaganda. Ni tan siquiera una ocasión tan favorable como que a nuestro Gobierno le toque presidir la Unión Europea va a proporcionar la ansiada visita a España del mitificado Barack Obama, ocupado y preocupado por los delicados asuntos internos de unos Estados Unidos cuya economía, lastrada por esta torpe reedición del 'New Deal' impulsada por su propio presidente, no acaba de arrancar. Además, el tiempo ha demostrado que ese 'feeling' y esa afinidad personal e ideológica entre Zapatero y Obama que nos han querido vender nunca ha sido tal, ni mucho menos.

Rajoy no debe presentar una moción de censura


Me encuentro dentro de ese grupo de votantes del PP que no aprueban a Rajoy. Aseguraría que lo rechazamos como consecuencia de su inanidad acentuada y de su complejo de radiólogo, sobre todo cuando el especialista, al hacerte una placa, te dice aquello de “no respire”. En efecto, no respire, no se mueva, no traspase… vendrían a ser las frases definitorias de la actitud de un individuo que ha resuelto llegar a la Moncloa por la vía del pudridero. Es decir, cuando a los españoles, como consecuencia del hartazgo que ZP inocula en cualquier ámbito no subvencionado, se nos haya podrido la sangre de tal modo que en las elecciones de 2012, no antes, decidamos hacerle la silleta de la reina al señor Rajoy y llevarlo en procesión, como espantoso mal menor, a un despacho que decorará con papel pintado de margaritas, más unos cuantos búcaros de plantas naturales de la misma especie destinadas al si o no respecto a cualquier decisión importante que deba adoptar. 

Los españoles somos unos cerdos estúpidos


Gracias a José Luis Rodríguez Zapatero, un individuo sobre el que faltan adjetivos para describirle (todos serían pocos y ninguno favorable), los españoles hemos pasado de ser unos simples cerdos (PIGS), que es como se ha venido denominando a las cuatro economías más estrafalarias de la Unión Europea (Portugal, Italia, Grecia y España), a convertirnos directamente en unos cerdos (STUPID), o sea, unos tontos, bobos o imbéciles, elijase el calificativo al gusto. Y es así, como consecuencia de la mala calidad de lo que ha venido en llamarse la ‘deuda soberana’. Vamos, para entendernos, que poca gente se fía ya de comprar un puto bono del Estado español, ‘no vaya a ser que sea’. Me refiero a la quiebra, claro.

Los cosméticos 'Corbacho' ya no sirven

Celestino Corbacho, ministro de Trabajo en la segunda legislatura de Zapatero.

Enero de 2009. Según datos del INEM, España acababa de superar los tres millones y medio de parados. Sin embargo, el titular de un Ministerio al que se empecinan en llamar 'de Trabajo', ante la dramática certeza de que en cuestión de tiempo rebasaríamos los cuatro millones, se atrevía a negar la mayor y aseguraba que 'de ninguna manera'  alcanzaríamos tan vergonzante cifra. Pues bien, ni la meticulosa aplicación de grandes dosis de maquillaje ha sido capaz en esta ocasión de ocultar una realidad lacerante. Y es que hace tiempo que los célebres cosméticos 'Corbacho' han quedado inservibles.