jueves, 28 de diciembre de 2017

Ortega y el nacionalismo


En su condición de diputado de la Agrupación al Servicio de la República, el liberal José Ortega y Gasset llegó a afirmar que el gran inconveniente para la modernización de España era el nacionalismo. El filósofo se refería tanto al nacionalismo catalán como al vasco y aseguraba que ambos constituían un problema sin solución, por lo que no había otro remedio que convivir de la mejor manera posible con esa lacra. La cita no es literal, pero sí el sentido de lo que Ortega dijo a sus contemporáneos en el Parlamento. Unos meses más tarde, desilusionado ante una Constitución tan horrorosamente sectaria como la que fue aprobada en aquellas Cortes republicanas, Ortega y Gasset dimitió como diputado.

Han transcurrido más de 80 años y las palabras de Ortega mantienen toda su vigencia. Cualquiera diría que han sido pronunciadas esta misma mañana (mayo de 2005), dirigidas a Rodríguez Zapatero y asumidas de inmediato por éste al venirle que ni pintadas para sus planes de entregarse con armas y bagajes a los separatistas. De modo que en relación a los nacionalismos todo sigue igual que en la época de Ortega, o peor, puesto que ahora contamos con el agravante de que el Gobierno no parece ser demasiado consciente del enorme problema.

Las lecciones de George W. Bush


Si por algo se ha caracterizado la progresía española estos años, ha sido por criticar todas y cada una de las determinaciones de George W. Bush en la búsqueda del final del terrorismo internacional y en la expansión de la democracia, hasta los sitios más recónditos del planeta. Naturalmente que tamaña osadía no la podían tolerar los intelectuales retroproges y la ultraizquierda prisaica, por lo que éstos se dedicaron, especialmente antes de los comicios de noviembre del 2004, al insulto y a la difamación en contra del Presidente de los EEUU. Lo peor de todo, y lo decimos porque ello ha perjudicado notabilísimamente los intereses españoles, no sólo en los EEUU, sino en prácticamente todo el concierto internacional, es que José Luis Demagóguez Zapatero se dedicó, antes y después de llegar a la Moncloa, empujado por los atentados terroristas del 11M, a zaherir, atacar y menospreciar, no sólo al líder republicano, sino a todos los EEUU. El sarampión antiamericano de nuestros adalides antiliberales, ya saben...

El eje francoalemán contra las cuerdas


Por mucha propaganda que hayan hecho a favor del “sí”, parece que al final va a ser que “no”. Aunque vayan ustedes a saber, porque con toda la propaganda mediática de los prebostes franceses y sus correas de transmisión informativas, todavía es posible alguna última jugarreta de las huestes chiracianas y giscardianas. Y si no, que se lo pregunten a Mariano Rajoy, que en unas pocas horas dejó de ser Presidente del Gobierno de España, gracias a una sorprendente y repentina (?) confluencia de intereses políticos, surgida a raíz del atentado del 11-M. Nosotros, en cualquier caso, ya no nos fiamos de nadie.

PP-PSOE, sólo la sordidez impedirá extender el pacto de Valencia


El hecho de que Rodríguez Zapatero mantenga un extraño acuerdo de gobierno (acuerdo o... lo que sea, pero la asqueante realidad es que siempre votan juntos) con determinados partidos separatistas y comunistas, cuando el PP le ofreció un pacto de estabilidad en asuntos de gran trascendencia como los nuevos estatutos de autonomía y la unidad de España, demuestra que para ZP (dos siglas que algunos comenzamos a relacionar con la estupidez política no exenta de maldad) no hay nada tan importante como su pan para hoy a sabiendas de que acabará suministrando al conjunto de los ciudadanos una verdadera hambruna para mañana. Porque en la gente corriente nada produce más hambre, física y moral, que una patria fragmentada al dente y a instancias de esos que todos sabemos.

Cuando la libertad de circulación de heridos no está garantizada


Hay noticias que le dejan a uno realmente sobrecogido. Hoy nos hemos enterado de que la Unidad de Urgencias de Cruces (Vizcaya), no admitió, la noche del martes, a un motorista herido en un accidente deportivo en Castro Urdiales.

Savater y Calleja vuelven a la “casa común”


Maniobra: (De mano y obra). 1. f. Operación material que se ejecuta con las manos. 2. f. Artificio y manejo con que alguien interviene en un negocio. U. m. en sent. peyor. 3. f. Mar. Arte que enseña a dar a las embarcaciones todos sus movimientos por medio del timón, de las velas o de cualquier otro agente. 4. f. Mar. Faena y operación que se hace a bordo de los buques con su aparejo, velas, anclas, etc. 5. f. Mar. Conjunto de los cabos o aparejos de una embarcación, de uno de los palos, de una de las vergas, etc. 6. f. pl. Evoluciones y simulacros en que se ejercita la tropa. 7. f. pl. Operaciones que se hacen en las estaciones y cruces de las vías férreas, utilizando generalmente las locomotoras para la formación, división o paso de los trenes. 8. f. pl. Operaciones que se hacen con otros vehículos para cambiar de rumbo. Real Academia Española ©

José Luis Rodríguez Maniobrero carece de un pensamiento político sólido o de una construcción filosófica medianamente clara. Nadie conoce escrito alguno suyo de cierta entidad, ni discurso parlamentario, previo a su elección como secretario general del PSoe (“o” y “e”, con minúscula evidentemente), que merezca un comentario reseñable.

Batiburrillo se solidariza con Pío Moa


José Luis Rodríguez Zapatero está consiguiendo lo que nadie había logrado desde hace muchas, muchas décadas: fraccionar España en dos bandos irreconciliables. La última víctima de esta nueva oleada de sectarismo, alentada desde el Gobierno, y que parece retrotraernos a la Transición y a la II República, ha sido el insigne escritor e historiador Pío Moa.