sábado, 24 de marzo de 2018

ZP debe seguir en el Gobierno

José Luis Rodríguez Zapatero y Patxi López, tal para cual.

Lo mejor que le puede ocurrir a España es que Zapatero gane las próximas elecciones generales y que el tripartito catalán, de la mano de Montilla, vuelva a gobernar en Cataluña, donde desarrolle al estilo que le caracteriza el horroroso Estatut recientemente aprobado. Otra circunstancia beneficiosa para España sería que en el País Vasco se formara un nuevo gobierno entre el PSE-EE y Batasuna-ETA, que sin duda maltrataría a fondo a ese PNV-EA que en 40 años no ha dejado de chupar presupuesto y de enseñorearse tiránicamente de cualquier actividad social, como les sucedió hasta hace bien poco a los nacionalistas falsamente moderados de CiU. Si no fuese así, si el pueblo español decidiese que bastaba con 4 años de ZP, yo desde luego no iba a llorar, pero considero que quizá la herida se habría cerrado en falso, sobre todo la del nacionalismo. 


La barbaridad que acabo de escribir en el párrafo anterior no es fruto del masoquismo o de un “ojosol” veraniego, tiene su justificación mediante un simple vocablo: desengaño, que es uno de los sentimientos más potentes que movilizan la voluntad del hombre. Veamos: El pueblo español es tan cazurro y le pone tal cantidad de desidia a la hora de velar por la libertad, que no escarmentará del socialismo de Zapatero o de los nacionalismos retrógrados hasta que no sienta el dogal en su propio cuello y vea cómo se le comienzan a hinchar las venas por falta de riego sanguíneo. Y eso debe suceder, además, durante el tiempo adecuado. Un tiempo que en el caso del corrupto González precisó trece años y medio. Es decir, no basta con que a ese mismo pueblo se le faciliten abundantes datos o comentarios argumentados —al modo como intentamos hacerlo en Batiburrillo y otros medios— acerca de que Zapatero es un farsante además de un traidor y un delincuente, porque la respuesta inmediata de quienes le secundan —no pocos por interés personal— será la de acusarnos de seguir consignas y poseer una mente “conspiranoica” a favor del PP. Pero que conste, por más que se le defienda, que ZP es un delincuente al no cumplir la Ley de Partidos Políticos y permitir que los suyos se reúnan con gente ilegalizada. Claro que ahora vamos conociendo que tal método delictivo lleva años usándolo como ayuda nada despreciable a sus conspiraciones.

Mientras prevalezca esta situación de equilibrio inestable a favor de los propagandistas de la “Paz”, la cazurrería popular no deseará sino agarrarse a las promesas de un gobierno como el de ZP, que se ha caracterizado invariablemente por incumplir dichas promesas y engañar a todo el mundo. Ahora bien, si en el gobierno de España acaba prolongándose un régimen que no es demócrata —el PSOE no lo ha sido casi nunca y Batasuna-ETA o ERC jamás de los jamases— y ese régimen se impone con especial virulencia en Cataluña y el País Vasco, donde el socialismo de ZP intentará su siguiente objetivo de arrinconar al PNV y CiU hasta convertirlos en partidos testimoniales, es muy posible que ahí se inicie un giro en las clases medias y empresariales que sustentan a sendos partidos y les lleven a considerar que el enemigo a batir no es el PP, sino los gobiernos tripartitos que se formen y el mutuo apoyo que se establecerá entre éstos y el régimen de Zapatero. 

No se olvide que el malestar en España surgió a partir de la deslealtad constitucional nacionalista catalana y vasca, que aprovecharon siempre los gobiernos en minoría para sacar tajada y lograr el máximo de impunidad a la hora de adoctrinar a la población, fuese con González o con Aznar. Por tal motivo, es preciso que las burguesías representadas por CiU y el PNV acaben por desengañarse rotundamente de ZP y comiencen a ver en él a un enemigo político o a un individuo nada fiable. Lo que ocurre es que para que suceda una cosa así deben de darse dos condiciones: 1. El arrinconamiento citado del nacionalismo de derechas y 2. el subsiguiente trasvase al PP de la fuerte clase empresarial de ambos territorios. Porque no olvidemos que el capital no posee ideología alguna y si hoy secunda al PNV y CiU lo hace al creer que así obtendrá mayores beneficios. Esos partidos nacionalistas-burgueses, o lo que quede de ellos tras cuatro años más de coalición entre Zapatero y ambos tripartitos de izquierda, deberán eliminar su actual clase dirigente para que sea posible una reconciliación con el PP. Personas como Artur Mas o Ibarretxe no deberán tener ningún futuro político, ya no hablemos de los infames Pujol o Arzallus, cuyo simple recuerdo deberá despertar más de un comentario de desprecio.

Quienes crean, por el contrario, que Zapatero se dispone a pactar con CiU en Cataluña y con el PNV en el País Vasco —como yo mismo pensaba hasta hace poco—, simplemente es que no conoce a la sabandija radical que ahora nos gobierna. Si ZP hubiese preferido a Mas e Ibarretxe en lugar de a Montilla y López, probablemente ahora no se encontraría en negociaciones con la ETA. De donde se deduce que Zapatero es, ante todo, un totalitario de izquierdas y que el acuerdo establecido con Mas y las recepciones en la Moncloa a Josu Jon Imaz forman parte de su sistema trilero de gobierno, usado para eliminar políticamente a Maragall y al propio Ibarretxe, a quien humilló en el Congreso al rechazarle un plan más modesto que el que piensa aprobarle a la ETA.

Estoy convencido que Zapatero ambiciona la implantación de un régimen lo más de izquierdas posible en cualquier territorio de España. Es un radical sin remedio al que le obsesiona reeditar el Frente Popular de sus amores. Usa al nacionalismo de derechas para sus fines conspiradores, pero no dejará de darles la patada a CiU y al PNV en cuanto le sea posible lograr otro tipo de apoyos o se baste por sí mismo. Lo que ocurre es que como nos hallamos ante un verdadero sinvergüenza de nula moralidad, siempre que pueda aparentará dialogar con todo el mundo, salvo el PP, y fingirá llevarse bien incluso con aquellos a los destina a ser engañados.

Para que todo esto se descubra con nitidez y aparezca el verdadero chasco entre las clases sociales y empresariales que apoyan al PNV y CiU, es preciso otra legislatura más con el felón ZP intrigando y engañando a la gente. Amén de su política arbitraria en el reparto de las partidas presupuestarias. Así, pues, cuando el desengaño hacia el socialismo y el nacionalismo alcance un cierto nivel en Cataluña y el País Vasco, pongamos dentro de 6 años, quizá pueda afirmarse que habrá comenzado la recuperación de España y el fin de uno de sus personajes más innobles. Incluso, me atrevo a opinar, es posible que para entonces nuestra querida patria se haya vacunado del nacionalismo y de cierta clase de socialismo no democrático como el que ahora se practica.

En resumen, una sociedad tan apática como la española precisa una alta dosis de gobiernos liberticidas si es que quiere vacunarse contra ellos. La vacuna podría tener un mayor efecto si el PP no le hubiese regalado a la izquierda determinados medios informativos y si, sobre todo, ahora se comportase como una verdadera oposición. Pero es lo que hay. Luego no habrá más remedio que apurar durante una buena temporada el licor de los sectarios y confiar en que el cuerpo aguante. Así saldremos todos vacunados.

Publicado el 7 de julio de 2006

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