lunes, 5 de marzo de 2018

Estatut, comienza la farsante campaña por el sí

Mitin en Cornella, año 2006, de la plana mayor del PSC a favor del nuevo e ilegal estatuto de Cataluña. En la imagen, Borrell, Maragall, ZP y Montilla. 

No se ha aprobado aún en el Senado el aberrante estatuto de Cataluña, cuando se ha producido ya el primer mitin de Zapatero a favor de ese Estatut y proferido la primera batería de falsedades para justificar el vergonzoso que ha comenzado a pedirles a los catalanes. Este hombre es un caso perdido, no hay modo de que nos hable de cualquier tema en el que no trate de engañar a todo el mundo. Sin duda es un trilero vocacional a punto de doctorarse con el grado cum laude o gran maestre marrullero. Y es así, sospecho, porque debe encontrar un placer especial en actuar de farsante, ya que cuando las evidencias en su contra son tan abrumadoras y por escrito, mantenerse en la mentira más obscena sólo puede justificarse si existe la delectación al perpetrar la farsa. Europa Press ofrece un amplio resumen de cuanto ayer largó el embaucador. Fue en Cornellá de Llobregat, feudo socialista por definición, donde no profirió ni una sola frase que fuese cierta o se alejase del insulto a la inteligencia. Naturalmente, 4.000 personas le escucharon con la boca abierta e imagino que a la salida más de uno se rompió una pierna al resbalar en tanta baba. Además de esas personas que cita la agencia, también se encontraban Maragall y Montilla, que pertenecen a otra especie animal más evolucionada en el terreno de la inmoralidad.


Lo primero que afirmó el bobo solemne, a sabiendas de que no responde a la realidad y así se confirma en cuanto uno abre por cualquier página el texto del Estatut, es que es la “gran ley de la democracia”. La gran ley, añado yo, para destrozar la democracia si se considera que todos los españoles no recibiremos ya el mismo tratamiento ante la Ley. Dijo Zapatero que es "para Catalunya (tiene narices que hasta la agencia lo haya anotado con “ny”), pero de la España plural". Una pluralidad asimétrica, cabe apuntar aquí, en la que habrá ciudadanos de primera y de segunda clase en función de su lengua materna. También añadió El Rojo, como se define a sí mismo, que “nadie puede votar en contra de una ley que da más derechos a la ciudadanía”. No sé a qué ciudadanía se referirá este fulano, desde luego no a los catalanes, a los que el Estatut les regula casi en su totalidad cualquier actividad social, tanto en el ámbito público como en el privado, lo que convierte a esa especie de reglamento cuartelero que va a aprobarse en algo semejante a la Sharia musulmana, poligamia incluida. Afirmó asimismo el perfecto embaucador que el "sí" al Estatut representa el “sí del futuro, la convivencia, el entendimiento”. Un futuro repleto de coacción para los catalanes, de convivencia frustrante para más de la mitad de la población y de entendimiento imposible si es la actual clase política catalana, corrupta y corruptora, la que debe gestionar lo que interesa a los ciudadanos. 

Como puede advertirse, y prefiero no seguir con las imbecilidades de este desgraciado, no hay una gran diferencia entre la propaganda socialista de ZP y esos plebiscitos franquistas en los que se afirmaba siempre que quien votase “no” es porque no quería la paz. Es lo único que le ha faltado citar a este energúmeno, pero el tema de la paz sin duda será sacado a colación por otros muchos politicastros cuando la campaña se agudice. Ah, no quiero que se me olvide citar otra de las perlas negras a propósito de las bondades del Estatut: Es una ley con “mucho artículos”. O sea, que el nacional-socialismo imperante en Cataluña, de seguirle el juego al gran manipulador, tratará de vendernos los muchos artículos del nuevo estatuto como si fuese algo de gran valor que puede ser tasado a peso: A mayor cantidad de imposiciones reglamentadas para la ciudadanía, más felices serán los catalanes y más satisfechos nos sentiremos el resto de los españoles, especialmente cuando advirtamos que en virtud de ese Estatut liberticida podría llegar a impugnarse cualquier ley que apruebe el Parlamento soberano de España o cualquier tratado internacional que en su día acuerde el Gobierno de la nación española. 

Publicado el 2 de abril de 2006

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