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| Bono cesado por ZP. Eso sí, quedaron tan amigos, hasta el punto de que el manchego fue nombrado presidente de las Cortes al cabo de pocos meses. |
En el caso del presidente Zapatero, un individuo que se caracteriza por la práctica de la política destructiva y sectaria, no es posible analizar su primera crisis de gobierno si no es bajo el prisma de la desconfianza. Digamos que a ZP se le ha marchado Bono, un demagogo recalcitrante pero no por ello menos harto de aceptar determinadas órdenes encaminadas a devaluar los símbolos nacionales para entregárselos a lo nacionalistas, lo que a la postre hubiese acarreado para el político manchego incluso su proscripción de acercarse a La Mancha, que no olvidemos es Castilla y por lo tanto España. No, de seguir por el mismo camino, Bono hubiese corrido el riesgo de ser declarado persona no grata en su propia región de nacimiento. Por lo menos en más de un pueblo.
Con esa dimisión, el presidente por accidente ha aprovechado la oportunidad para mover a otros dos ministros: A la inútil Sansegundo, que no le ha valido ni su condición de cuota y ha dejado Educación como un estercolero, y al mediocre Alonso, siempre dispuesto a salir en televisión sólo para hablarnos de los éxitos policiales en la delincuencia común y poco más, éxitos en los que sacaba pecho con total desvergüenza. Es decir, a ZP se le va un ministro que estaba hasta las narices de que le destrozaran la carrera política, difícilmente recuperable salvo que a partir de ahora Bono se postule como recambio encubierto de Zapatero —con permiso de Polanco, por supuesto—, cambia a otro ministro de departamento y, lo más importante, nombra a Rubalcaba para el papel de intrigante que el leonés Alonso no ha sabido desempeñar.
Ahora, con el infame Rubalcaba en el Ejecutivo, decididamente vamos a contar con un Gobierno que no dejará de mentirnos a dedicación plena, que es la condición natural de un fulano que asumirá Interior y probablemente tomará posesión en los sótanos del ministerio, donde en su etapa anterior como portavoz del GAL y la corrupción dejó tan buenos colegas a los que les justificaba cada viernes sus fechorías. Y esta es la clave de una crisis de Gobierno que no ha tenido en cuenta a corruptos como Montilla o inútiles como Moratinos, la Trujillo, la tipa Narbona o tantos otros incapaces que se sientan cada semana nada menos que en un Consejo de Ministros y deciden lo que ha de ocurrirnos a los españoles. En conclusión, la desconfianza que muchos sentimos hacia el poder, sobre todo cuando se utiliza de un modo tan nefasto como lo hace el presidente llegado en trenes de cercanñías, es la misma circunstancia que le impulsa a poner a Rubalcaba como parapeto en las investigaciones periodísticas del 11-M: Su desconfianza, mejor dicho, su temor a que el asunto del 11-M se le escape de las manos. Rubalcaba, en el tema de las insidias ha demostrado que es el mejor. Y ZP quiere al mejor para intentar cubrirse las espaldas.
Actualización. Primera reacción del PP a través de Arias Cañete, en relación al nombramiento de Rubalcaba para Interior: «Una persona que en una jornada de reflexión no duda en alterar todas las reglas del Estado de Derecho y vulnerar la legislación electoral no parece la más indicada, en este momento, para garantizar el funcionamiento normal del Estado de Derecho y el orden público».
Publicado el 7 de abril de 2006

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