jueves, 29 de marzo de 2018

CiU pide la intervención del Ejército


Lo que ha pasado en el aeropuerto de El Prat no tiene nombre, canallada tras canallada hasta la vergüenza final. Primero un motín -a lo que hicieron los empleados de Iberia es imposible llamarle huelga-, luego unas fuerzas de seguridad del Estado que a las órdenes del Delegado del Gobierno actuaron tarde, mal y erróneamente -se permitieron nada menos que ordenarle al Control Aéreo la suspensión de los vuelos y el cierre del Aeropuerto- y finalmente una sociedad estatal como es AENA, auténtica responsable y propietaria de las instalaciones, que con sus más de 1.000 empleados en el Aeropuerto (sin contar al personal de seguridad contratado a una agencia) fue incapaz de poner un poco de orden, organizar a los pasajeros y permitir el tráfico aéreo de otras compañías que no precisaban servicios en tierra de Iberia.

Hay algo, sin embargo, que desborda en mucho todo lo anterior y que demuestra de nuevo la bajeza moral de lo que se conoce como nacionalismo cuando en realidad no es más que fascismo de segunda generación. Es decir, totalitarismo aberrante que aprovecha cualquier circunstancia para hacerse la víctima, reclamar el chollo para sí y proponer a toro pasado unas medidas que lo cataloga abiertamente de oportunista. Pero no solo eso, el oportunismo codicioso está basado en esta ocasión, como en tantas otras, en el más absoluto de los contrasentidos y la incoherencia.

Ahora resulta que CiU sugiere que el Gobierno tenía que haber recurrido al Ejército ante la huelga de El Prat.  Y además lo dice la misma coalición que, cuando gobernaba, se negó por dos veces a aceptar la ayuda del Ejército en las intensas nevadas registradas en Cataluña. Y encima, para más recochineo, lo propone un fulano, Artur Mas, que siendo un alto cargo del gobierno catalán eludió personarse en el último desfile de las Fuerzas Armadas realizado en Barcelona, en el año 2000, cuando en lugar de celebrarse en una avenida principal, como podría ser la Gran Vía o la Diagonal, se llevó casi a la clandestinidad de los alrededores de Montjuic.

Otro de los capitostes convergentes, un tal Puig, llegó a decir en el debate del Parlament que mientras el aeropuerto estuvo secuestrado, el Gobierno catalán estaba ausente. Pues sí, en este caso es cierto. Más que nada porque la Generalidad catalana, gobernada (¿?) ahora por el socialismo, cuenta con policía autonómica propia, compuesta por varios miles de efectivos y material antidisturbios, que en un caso así no hubiese estado de más ofrecerla como refuerzo a la Guardia Civil. Pero claro, los Mossos subordinados a la Benemérita es una afrenta que el buen nacionalista no puede consentir de ningún modo. Pues que sepáis, nacionatas, que cuando de verdad se normalice la situación en España, porque lo que ahora está ocurriendo no anda muy lejos de la era Cromañón, será imprescindible la desaparición de las policías regionales esas que vosotros llamáis autonómicas y sin duda alguna se establecerá un único cuerpo para todo el territorio nacional. Sí, nacional, de nación española. 

Autor: Policronio
Publicado el 3 de agosto de 2006

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