miércoles, 7 de marzo de 2018

Cautela y diplomacia

Gobierno ZP: Ni tacto ni diplomacia, puro instinto sectario. 

Debería nuestro gobierno mantener la calma y no cometer los errores del pasado reciente, por lo que pudiera pasar. Amparados en la posibilidad de la “más que segura” (para ellos) victoria de Kerry en las elecciones americanas, hicieron tal campaña a favor del candidato demócrata para el sillón presidencial de los Estados Unidos, que parecía que un plebiscito Bush-sí-Bush-no tuviera lugar en España. De hecho, sin terminar los recuentos, se dio por ganador a Kerry en algunas emisoras, con regocijo y satisfacción extemporáneas. El hecho fue que al acabar el recuento, la terca realidad nos vino a despertar al día siguiente con Bush como presidente americano para los próximos cuatro años, y el “cariño” entonces demostrado por nuestros gobernantes ha venido siendo correspondido adecuadamente por la administración useña.


Así mismo, la expectación brindada desde los medios de comunicación públicos españoles controlados por nuestro gobierno, frente al conclave, por los cardenales de corte más moderado (como si éstos hubieran permitido el uso del preservativo y demás…) se trucó en desilusión, zozobra y crítica apresurada por la elección de Ratzinger, al que se le pintó como el gran Torquemada del siglo XXI, y se le recibió aprobando leyes contrarias a la doctrina apenas unas horas antes de su coronación, a modo de reto inoportuno. La reacción de la diplomacia vaticana, ha sido la de corresponder al trato que ha recibido de la española como por otra parte es lógico.

Con motivo de las elecciones para canciller en Alemania, no solamente se siguió el mismo esquema que se había tenido para las americanas, sino que tras el recuento se definió a Merkell como “fracasada”, por no haber ganado más ampliamente a Schroeder. Cuando se resolvió al cabo de los días el tema con doña Ángela de Canciller en Alemania, la situación en España fue de volver a entrenar las tragaderas. La situación con E-On incrementa el cariño con el que la administración germana ve a sus equivalentes españoles.

Por tanto, mi deseo es que no se venda, a pesar de los últimos datos de los recuentos, la piel de Berlusconi, antes de cazarlo porque, quién sabe si tendrían que tragarse las palabras las personas que puedan llevarse por el entusiasmo, por unos resultados que mueven más a la cautela que a la celebración.

Autor: Pedro Villa Isorna
Publicado el 11 de abril de 2006

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comentarios moderados.