miércoles, 14 de febrero de 2018

Por allí resopla


Son tantas las distracciones con las que nos obsequia a diario la actualidad política española de la mano de autores expertos en culebrones y teleseries alienantes, que resulta fácil perderse entre tantas historias entrelazadas y estamos casi obligados a prestar atención a los últimos episodios emitidos, perdiendo así de vista necesariamente historias de más difícil, complejo y estático seguimiento. Pero inesperadamente la joroba de Moby Dick asoma entre la espuma y oímos una voz alertando a la tripulación de que no hemos perdido su pista definitivamente y renueva nuestras esperanzas de darle caza.


Es entonces cuando agradeces que haya experimentados marinos que no hagan improductivo el esfuerzo del duro viaje. Esa es la sensación que he tenido tras leer varias veces, detenidamente, la teoría de Ziríaco. Para los que sigan habitualmente las investigaciones de Luis del Pino a través de su blog en Libertad Digital, quizá no sea desconocido este brillante análisis, pero por si acaso lo recomiendo. Sus esquemas y explicaciones sobre la posible colocación de los explosivos en los trenes de la muerte y su diferenciación entre el comando de los moritos, apenas con capacidad como sabemos para algo más que apretar un botón, y la minuciosa y planificada operación desplegada da mucho que pensar. Tanto, que hasta el imperio prisaico ha tenido que salir al paso elaborando sobre la marcha “nuevas” revelaciones a través de El País, marca de la casa como también podrán leer y juzgar leyendo esta entrada del Día de Reyes (6 de enero de 2006).

Me resulta fascinante el empeño que pone el PRISOE en disfrazar y desbaratar cualquier posible aproximación al esclarecimiento de los hechos. Jamás hubo crimen con más pistas con las que permanecer entretenidos. Me recuerda el ansia exterminadora del capitán Ahab con su ballena blanca. Como yo ya he visto la película les puedo decir que su empeño enfermizo al final resulta ser su perdición.

Dedicado a Escotofia

Autor: Perry
Publicado el 10 de enero de 2006

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