jueves, 25 de enero de 2018

Rosa la Roja


Nuestros amigos de Ajopringue (blog desaparecido) nos recordaban no hace mucho las veleidades de Rosa Aguilar Rivero, alcaldesa de Córdoba. Ceaucescu (uno de los bloggers de Ajopringue) relataba cómo la comunista no dudó entonces (agosto de este mismo año) en mercarse con dinero público un aiga de 73.000 euros, dejando arrumbado el podrido Audi A-6 que la Corporación le tenía asignado desde el 97.


No tengo nada en contra de Rosa Aguilar (ni a favor), la alcaldesa de Córdoba. No tengo nada en contra de ella porque su política, si bien perteneciendo al estilo Izquierda Undida, aún queda muy alejada de ese sectarismo atroz que practican Llamazares y Madrazo, dos fulanos para los que el odio a cualquier idea racional constituye su norte. No, Rosa la Roja es otra cosa. Comunista pero moderada ella. Tan moderada como puede serlo un comunista.

Pues bien, a esa alcaldesa comunista de Córdoba, de 44 años de edad y amiga del dogmático Julio Anguita (otro rojazo de marca mayor), nuestro rojo Gobierno, presidido por el rojo Zapatero, ha tenido a bien concederle la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio, tal y como puede comprobarse en la reseña del Consejo de Ministros del pasado 13-10-2005.

Las normas de concesión para las distinciones de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, perfectamente reguladas en el Real Decreto 954/1988, aclaran en su artículo primero los méritos necesarios para recibirlas: Se destina a premiar a las personas físicas y jurídicas y a las entidades tanto españolas como extranjeras, que se hayan distinguido por los méritos contraídos en los campos de la educación, la ciencia, la cultura, la docencia y la investigación o que hayan prestado servicios destacados en cualquiera de ellos en España o en el ámbito internacional

Si consideramos que Rosa Aguilar está dedicada a la política desde 1993, cuando consiguió su primera acta de diputada con algo más de 30 años, uno se pregunta qué méritos o cualidades puede alegar este Gobierno de rojazos, salvo el color político de la alcaldesa, para otorgarle nada menos que ese pedazo de Cruz de Alfonso X. Que se sepa, ser primo hermano de ideología política no constituye aún un mérito académico ni cultural. Y nuestra alcaldesa de marras, la de los carriles bici, no parece que destaque demasiado por sus actividades docentes de ningún tipo, salvo que les haya enseñado a los habitantes de Córdoba en qué consiste el progresismo bien entendido. Sí, ese que destina un pastón para el cochazo propio y reserva las bicicletas para los que le pagan el coche. 

PD: ¿Qué ley habrá que el gobierno socialista no se haya saltado ya a la torera o esté en vías de saltarse? Comenzando por la Constitución española. 

Publicado el 20 de octubre de 2005

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