jueves, 23 de noviembre de 2017

Las coplillas catalanas (1705)

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Ha caído en mis manos la copia facsímil de unas coplillas publicadas en Barcelona, que el pueblo catalán cantaba con motivo de la llegada del archiduque Carlos de Austria, pretendiente a la corona de España tras el fallecimiento sin herederos directos del rey Carlos II.

El original de las coplillas, que se considera del año 1705, se conserva en el Archivo Histórico de Barcelona, ubicado próximo a la catedral, concretamente en la antigua casa denominada del Arcediano. Es un documento del tamaño de un folio, orlado y con una estampa xilográfica que representa a un bajel de tres mástiles con las velas desplegadas.

El pliego es una auténtica joya del pensamiento de la época, por cuanto aclara el sentimiento hacia la patria común que poseía la población. Está redactado en el idioma catalán de entonces y viene encabezado por un título que dice así: Canto de las aves cuando llegaron los bajeles al puerto de Barcelona, y del desembarco de Carlos III, (que Dios guarde).

Luego sigue a tres columnas, igualmente orladas, todo un panegírico de bienvenida  al rey de España. Porque la palabra España, que tanto daño hace hoy a esa inmensa mayoría de facciones que gobiernan y opositan en Cataluña, aparece tremendamente clara y relacionada con el rey al que reciben con cánticos, uno de cuyos versos traduzco literalmente: Viva el rey de España, Carlos tercero es su nombre, es blanco como una paloma, venido de Alemania

Quienes en la actualidad aseguran que la Guerra de Sucesión española, librada entre los años 1702 y 1714, fue algo más que una cruenta refriega entre españoles (que también involucró a media Europa puesto que la corona del Imperio español representaba un bocado muy apetecible), miente como un infame. Si además se enseña en los colegios que fue una Guerra de liberación contra España, se comete una vileza interesada. Y si encima se declara como fiesta nacional el 11 de septiembre, en evocación lacrimosa de esa guerra en la que los catalanes de la época daban vivas a quien ellos consideraban el rey legítimo de España, la bajeza es indescriptible.

Como indescriptible, vil e infame es la ideología nacionalista que sustenta tantas mentiras, entre las que se cuenta el hecho de que en la actualidad a Carlos III, ese pretendiente de la casa de Austria que jamás reinó en territorio español alguno, se le considere rey de Catalunya-Aragó, según consta en el Catálogo Colectivo de las Universidades de Cataluña. Aquí ya no se trata de colegios para niños de primaria, que también sería muy grave, sino de todo un colectivo de universidades. Ver para creer.

Artículo publicado el 22 de junio de 2004

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