martes, 5 de junio de 2018

ZINSA: “Lo vuestro está resuelto en una semana”

Antigua balsa de residuos de Zinsa, en Torreciega (Cartagena). La venta de tan amplios terrenos lindantes con la ciudad debió servir para que Zinsa se ubicara en un nuevo polígono. La actitud del gobierno Zapatero y otras complicaciones añadidas determinaron que la sociedad Zinsa desapareciera. Curiosamente, hay una empresa radicada en Perú, con el mismo nombre e igual actividad: la elaboración de lingotes de zinc y productos derivados.

Como muchos conocen, el zinc es un mineral imprescindible para galvanizar el acero y evitar que se oxide. Cualquier nación que se precie de contar con una industria importante, y España ha venido ocupando uno de los 10 primeros puestos en el mundo, deberá poseer el abastecimiento suficiente de zinc para lograr ese objetivo en lo que pudiéramos denominar las industrias pesadas, como la naval, la siderúrgica o la de automoción. El papel principal de abastecedor de zinc a la industria española, que además usa habitualmente una buena parte de materia prima extraída de nuestro propio territorio, le corresponde a ZINSA.


Española de Zinc, SA (ZINSA) es una sociedad dedicada a la obtención de zinc de alta pureza y su transformación en lingotes. La fábrica lleva radicada en Cartagena desde 1960 y en la actualidad cuenta con una plantilla de 250 trabajadores. De hecho, la fábrica se ubicó en la citada localidad para aprovechar los concentrados de zinc que se producían en la zona minera de La Unión, pequeño pueblo vecino más conocido por los festivales del cante de las minas. El emplazamiento también se decidió debido a que todo el sureste español es rico en menas metálicas de sulfuros complejos, a partir de las cuales es posible extraer el zinc y otros subproductos de valor, como el ácido sulfúrico monohidratado, el polvo de zinc, el cemento de cobre, etc. 

Desde hace unos seis años, como consecuencia de la entrada en vigor de una normativa más exigente en la limitación de los vertidos contaminantes, la sociedad tuvo que ir afrontando numerosos gastos en la modernización de sus instalaciones y comenzó a entrar en pérdidas, desembocando en suspensión de pagos y concurso de acreedores establecido en el año 2006, fecha en la que se pusieron a la venta los terrenos de la factoría cartagenera y por los que se obtuvo una cifra de 142 millones de euros, cantidad suficiente para liquidar las deudas, unos 30 millones de euros, y para que quedase un sobrante que permitiera la reubicación de ZINSA. Eso sí, mientras no se lograba la mencionada reubicación, la sociedad mantendría su actividad, el menos por un tiempo, en las instalaciones actuales, como así ha ocurrido.

Durante el último año, tras haberse estudiado una serie de posibles nuevas ubicaciones, y considerando esencialmente que casi todos los trabajadores de ZINSA residen en la comarca de Cartagena, se estableció la idoneidad del Polígono Industrial “Los Camachos”, situado entre el municipio aledaño de Torre-Pacheco y el propio término de Cartagena, donde el Estado, a través del SEPES, Entidad Pública Empresarial de Suelo, dependiente del Ministerio de la Vivienda, posee la propiedad de nada menos que 615 hectáreas (Seis millones, ciento cincuenta mil metros cuadrados) ya destinadas a su acondicionamiento como parque industrial, un parque que deberá reunir varios cientos de empresas de tecnología punta, con más de 400 sociedades actualmente interesadas, y que incluso cuenta con las bendiciones de la Comunidad Europea a través de su Fondo de Desarrollo Regional.

Pues bien, desde hace un año, como digo, ZINSA se ha venido interesando ante el SEPES (Ministerio de la Vivienda) en adquirir la parcela adecuada que le permita su reubicación, con instalaciones modernizadas no contaminantes y la consecución de una actividad industrial que da trabajo a 250 empleados directos, para lo cual ha establecido convenios con el Ayuntamiento de Cartagena y el Gobierno regional. La sociedad posee demanda suficiente de sus productos, así como una alta calificación en el mercado internacional, donde no abundan los proveedores de zinc en lingotes. La alternativa a la reubicación de ZINSA es la regulación de empleo indefinida, ya que por establecerlo así el contrato de venta de sus terrenos no es posible la recepción en la actual factoría de nuevas remesas de materia prima.

La respuesta del SEPES a la solicitud de ZINSA ha sido el silencio. Ante la administración del Estado han mediado igualmente el Ayuntamiento de Cartagena y el Gobierno Regional, con idéntico resultado: silencio administrativo. Incluso el presidente Valcárcel se ha dirigido por escrito en más de una ocasión a la ministra Trujillo: silencio sepulcral en este caso. Valcárcel, harto de la tomadura de pelo a las empresas que desean ubicarse en el mega-polígono “Los Camachos” —ZINSA no es un caso único—, llegó a ofrecerse a Zapatero para comprarle al Estado la totalidad del terreno y de este modo que fuese la Comunidad la que decidiera al respecto: Silencio absoluto. Los trabajadores de ZINSA, que ven como se les acaba el plazo para abandonar la fábrica cuyos terrenos han sido vendidos, se han manifestado en varias ocasiones ante la sede de la Delegación del Gobierno en Murcia y ante las sedes del PSOE en Cartagena y Murcia.

Por su parte, el presidente del Comité de Empresa de Española del Zinc, Juan Paredes, indicó que si Rodríguez Zapatero recibió al presidente de Andalucía, Manuel Chaves, a las 24 horas de estallar la crisis de Delphi, en la bahía de Cádiz, no tendría sentido que no recibiera ahora al presidente de la Región de Murcia. Está claro que el señor Paredes desconoce los sinsentidos de ZP, puesto que ese encuentro no ha llegado a producirse a pesar de que Valcárcel lo ha pedido.

El secretario regional de CC.OO., José Luis Romero, llegó a afirmar recientemente: “El PSOE nos está chuleando a todos. Chulea a Cartagena, porque lleve meses haciendo promesas de lograr reuniones de los trabajadores con SEPES y la ministra de Vivienda que luego no se cumplen. Y es una vergüenza que el Gobierno de la Nación ni nos responda”. Incluso 10 empleados de ZINSA llegaron a encerrarse en una oficina del PSOE, que desalojaron ante la promesa de Pedro Saura, candidato a la presidencia del Gobierno de Murcia, en el sentido de que facilitaría el encuentro con la ministra Trujillo en Madrid. Luego, si te he visto no me acuerdo. 

El viernes pasado, en un mitin que Zapatero ofreció en el pabellón de deportes de Murcia, más de 100 trabajadores de ZINSA, encabezados por el presidente del Comité de Empresa, convocaron una concentración de protesta en las inmediaciones del pabellón. Como resultado de esa protesta, Zapatero recibió al presidente del Comité de Empresa y le dijo: “Lo vuestro está solucionado en una semana”. Juan Paredes, a la salida de su encuentro con el Presidente, comentó a la prensa que Zapatero parecía conocer a fondo el asunto de ZINSA.

La pregunta es: Si se conocen a fondo los problemas, ¿es necesario practicar el hijoputismo? O cómo llamamos al hecho de un año de silencio administrativo e infinidad de promesas incumplidas o desprecios sangrantes. Por otra parte, qué calificación personal podemos darle a un fulano que esperó hasta su llegada a un mitin electoral para comunicarle a unos trabajadores angustiados que lo suyo estaría resuelto poco menos que de un plumazo y debido a su actitud graciable. ¡Hay que ser un verdadero canalla para actuar así! Y eso, suponiendo que al final cumpla su promesa de resolver en una semana lo que estaba obligado a resolver meses atrás. 

Autor: Policronio
Publicado el 13 de mayo de 2007

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