jueves, 8 de marzo de 2018

Semana Santa republicana (II)

Semana Santa en Huelva, saboteada con mil artimañas y bajezas por el Frente Popular en tiempos de la II República.

La Segunda República fue un régimen caótico echado a perder principalmente por el PSOE. Los besteiristas comentaban: "nos llevan a la guerra civil". Aludían no a las fuerzas reaccionarias sino a sus propios compañeros bolchevizadores del PSOE: prietistas y caballeristas. Salvo en la revolución soviética de 1917 nunca en la historia de la humanidad hubo una persecución religiosa tan brutal como la que los cristianos padecieron por el régimen republicano. El propio francmasón Manuel Azaña, alias "Plutarco", dijo que todos los conventos de Madrid no valían la vida de un republicano, lo cual se interpretó lógicamente como que los anticlericales podían hacer lo que quisieran con los edificios religiosos de la capital (y los del resto de la nación).


Otro poderoso hermano de la orden secreta, Lluis Companys, al ser preguntado a finales de agosto de 1936, por una periodista de L’Oeuvre sobre la posibilidad de reanudar el culto católico, respondió: “¡Oh!, este problema no se plantea siquiera, porque todas las iglesias han sido destruidas”. Este era el régimen totalitario al que quieren regresar Zapatero, Carodetxe y Maragalletxe, un sistema que fue copiado del régimen anticlerical mejicano. Porque aquí originalidad la justita...

Sigamos hablando de la Semana Santa. Hemos hablado de lo que pasó en Sevilla en 1932. Hoy vamos a contar lo que sucedió en otra provincia: Huelva. En sesión ordinaria de 13 de marzo de 1935, los señores capitulares acordaron una subvención para las cofradías de Semana Santa de aquel año, por un importe de 3.000 pesetas que pronto se hicieron efectivas a favor de la Comisión de cofradías de la capital onubense, con el fin de ayudar a los gastos del arrastre de pasos y gratificaciones a los costaleros. La razón alegada para esta subvención era la de que "esto sería negocio para el Ayuntamiento y bien para el pueblo que recibiría los beneficios en la persona de los costaleros".

Pero al siguiente año, a raíz de la constitución del nuevo ayuntamiento, a los nuevos concejales frentepopulistas les faltó el tiempo para demostrar su revanchismo, poniendo sobre el tapete el tema de la subvención a las cofradías católicas el mismísimo 16 de febrero de 1936, a las pocas horas de tomar las riendas del ayuntamiento. Ese día, el concejal Sánchez Díaz, alias "Estébanez" y grado 3º en su logia Minerva, explanó moción verbal sobre la "inconstitucionalidad" de dichas subvenciones, exigiendo la restitución de las 3.000 pesetas a los concejales del bienio derechista que las habían concedido. En esa misma sesión se acordó recibir al revolucionario -era diputado onubense- González Peña (que en octubre de 1934 participó como dirigente de la revolución que tuvo lugar en Asturias y había sido condenado a muerte y excarcelado ahora por el Frente Popular) con la Banda Municipal tocando los acordes de La Internacional. Observen la confusión existente entre las instituciones y las ideologías revolucionarias.

El 9 de marzo, en oficio duplicado con acuse de recibo, la alcaldía notificó la decisión a los ex concejales derechistas, exigiéndoles la devolución a las arcas municipales la cantidad de 167,67 pesetas prorrateadas entre cada uno de los votantes de las ayudas a las cofradías. Pero los concejales conservadores no se acobardaron e interpusieron recurso contencioso-administrativo de reposición contra aquél acuerdo. Tal era el sectarismo frentepopulista que el escrito de referencia fue desestimado en la sesión ordinaria del 1 de abril. El 21 de abril volvían a recibir estos concejales una cédula de notificación que los declaraba incursos "en el único grave apremio, por no haber reintegrado a las arcas municipales la mencionada cantidad". La amenaza de embargo de bienes completaba esta cédula de notificación.

Hecha ya cuestión de honor por parte de los atacados, se acudió al Tribunal Provincial de lo Contencioso-Administrativo, que falló en contra de la corporación frentepopulista, anulando el acuerdo capitular del 17 de febrero. Es curioso leer el acta de la sesión del 29 de mayo, en que se notificó a los concejales la decisión judicial: 

- El Sr. Pousa Camba, alias "Rousseau" en su logia Soto Vázquez, "se lamentó de la frecuencia con que los Tribunales de lo Contencioso suspenden los acuerdos municipales, añadiendo que, sobre todo, esta resolución no tiene el menor fundamento jurídico".

- El Sr. Quintero Cruz, alias "Anselmo Lorenzo" en la logia Minerva y conocido popularmente como "Malas-ideas" dijo que debía protestarse ante el Gobierno por la conducta de los tribunales de justicia.

- El Sr. Aranaga expuso la conveniencia de pedir al Gobierno de la República la "republicanización" (?) de la Magistratura.

- El Sr. Tirado, de la logia Francisco Esteva, exigió responsabilidades civiles a los magistrados. Asimismo se acordó pedir al Excmo. Ministro de Justicia que ordenara una "inspección" (=limpieza) del Tribunal Provincial de lo Contencioso Administrativo.

Así era el Frente Popular, así era la Segunda República: anticlerical y paramasónica. Los cofrades de Huelva estaban escandalizados por la persecución antirreligiosa del consistorio masónico. Los concejales que ayudaron a las procesiones en 1935 sobrevivieron a la persecución económica de los nuevos capitulares extremistas que domeñaban la ciudad de Huelva gracias a la imparcialidad de un Tribunal Constitucional cuya composición a buen seguro sería convenientemente modificada en breve.

Así se "respetaba" la Semana Santa en la Segunda República. Tomen nota.

Autor: Smith
Publicado el 15 de abril de 2006

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