Misma dirección pero sentido opuesto en el peregrinar de los fieles a la causa proletaria universal. Antes Moscú, ahora La Habana: capitales mundiales de la libertad y los derechos humanos y faros universales del progreso social y económico. Una delegación de un partido político imprescindible en la construcción europea, el Partido Comunista de Luxemburgo, ha acudido a la isla del “mandatario” Fidel Castro para reunirse con los familiares de “Los Cinco”. “Los Cinco” no son los jóvenes protagonistas de aquellos libros juveniles de Enid Blyton; son unos espías cubanos que están detenidos en los EEUU y con los que el castrismo está haciendo su particular agosto victimista montando una campaña internacional de apoyo hacia la causa comunista. Dato: existen la friolera de 244 comités de apoyo a estos patriotas, comités diseminados por 82 países. Algo muy parecido a lo que se montó en España con los presos revolucionarios detenidos en 1934 tras el fracaso de la sublevación orquestada en Asturias por el socialista Indalecio Prieto y en Cataluña por Luis Companys. Porque, no lo olviden, los personajes -salvo Fidel- y las épocas pasan, pero las consignas permanecen.
La historia es que, en Luxemburgo, surgió en noviembre de 2004 un Comité de Solidaridad con los Cinco Héroes cubanos, tratados por los mass media castristas como héroes “antiterroristas”, y de ahí los lazos de unión entre los dos pueblos. El encuentro de la delegación luxemburguesa con los familiares de “Los Cinco” tuvo lugar en el Instituto Cubano de Amistad de los Pueblos, uno de cuyos vicepresidentes, Ricardo Rodríguez, agradeció a los visitantes luxemburgueses todas las muestras de amistad hacia la isla. ¡Qué sería de Cuba sin los comunistas de Luxemburgo! Su entrañable amistad reportará indudables beneficios a la isla durante los próximos lustros...
Es curioso hasta qué extremo puede el totalitarismo llegar a deformar la realidad de las cosas. Una Dictadura, Cuba, en la que existen varios centenares de presos políticos, envía a cinco espías como “activistas antiterroristas” a los EEUU. Cuando son detenidos, se monta la clásica campaña antinorteamericana de turno y, ¡sorpresa!, quienes tienen en su casa cientos de presos políticos en las cárceles, no toleran que sus espías sean detenidos por el FBI. Así se escribe la Historia.
Autor: Smith
Publicado el 31 de marzo de 2005

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